Finca El Amate

Finca El Amate tiene sus raíces en el año 1959, cuando comenzó como una finca dedicada principalmente a la producción de café y ganadería. Durante décadas, la finca funcionó como un espacio agrícola tradicional, contribuyendo a la economía local y aprovechando los recursos naturales de la región.

Sin embargo, en el año 2010, un evento natural cambió el curso de su historia: la erupción del Volcán Pacaya. Este fenómeno causó la apertura de cráteres y ríos de lava que sepultaron gran parte de las áreas ganaderas y los recursos hídricos de la finca. La lava petrificada transformó el paisaje, generando pérdidas significativas en la producción y administración de la finca.

A pesar de este desafío, en 2019, al cumplir 60 años de su fundación, Finca El Amate decidió reinventarse. Con un enfoque en la conservación y el turismo sostenible, la finca comenzó a proteger y cuidar las especies silvestres de flora y fauna que habitan en la zona. Este cambio marcó el inicio de una nueva etapa, en la que la finca se convirtió en un santuario natural y geológico, abriendo sus puertas al turismo de naturaleza.

Hoy, Finca El Amate es un espacio dedicado a la conservación de la biodiversidad, con más de 240 especies de aves (tanto residentes como migratorias), mamíferos, plantas milenarias y árboles que han regenerado los bosques entre los campos de lava petrificada. Además, la finca ofrece una amplia variedad de actividades ecoturísticas, como avistamiento de aves, caminatas, camping, fotografía de naturaleza y astrofotografía.

La misión de Finca El Amate es proteger y conservar la riqueza natural de la zona, promoviendo la educación ambiental, la investigación científica y actividades económicas sostenibles. Su visión es convertirse en un referente en la gestión de la biodiversidad, fomentando el turismo responsable y colaborando con el desarrollo local.

Con un enfoque en la conservación y el uso sostenible de los recursos naturales, Finca El Amate invita a sus visitantes a conectarse con la naturaleza, experimentar su fuerza regeneradora y convertirse en guardianes de la naturaleza.